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Cartagena de Indias, Bolívar, Colombia
Abogado - Gestor Cultural

sábado, 20 de agosto de 2011

EL PLACER DE LEER..., DESDE UNA CARRETA

Por
Guillermo Correa Mosquera
Director

Con entusiasmo cercano al éxtasis que produce  saborear manjares exquisitos, desde una carreta que albergó alguna vez en su cajón de metal, el preciado líquido que tiene la exclusividad de saciar la sed, ahora alberga textos producidos por las plumas mas importantes del mundo, para saciar además el anhelo del saber.
Cuando Martín Murillo Gómez decidió cambiar la forma de saciar la sed de sus clientes, emprendió una aventura que parecía ser una locura, cambiar la actividad que le había procurado el diario vivir, para dedicarse a prestar libros, sí a prestar libros en la antigua Plaza Mayor de Cartagena de Indias (hoy Parque de Bolívar), despertando curiosidad en los transeuntes, quienes extrañados se preguntaban, si aquel negro delgado y de hablar pausado, era un vendedor más pero esta vez de libros.
La actividad comenzó y poco a poco, los transeuntes, cartageneros y cartageneras, turistas de todas las latitudes, personajes destacados a nivel nacional e internacional, en fin todas las personas que se acercaban y se acercan a la carreta tienen la oportunidad de disfrutar de un menú variado de textos, para la avidéz y la adipsia.
No tardó mucho en recibir apoyo de importantes entidades y empresas, destacándose la decidida contribución de Raimundo Angulo Pizarro, presidente del Concurso Nacional de Belleza, y así se fueron sumando importantes empresas del país con asiento en Cartagena de Indias, la empresa Postobon que antes le suministraba el agua, ahora le patrocinaba la promoción de lectura, y así TCC, Transportadora Comercial Colombia, RCN Radio Cadena Nacional, posteriormente las entidades culturales del departamento en primera instancia a través del Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes de Bolívar y posteriormente el IPCC,Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena. consideraron la importancia de apoyar esta aventura que ya no era tan desquiciada, y una de las entidades mas importantes  del periodismo creada por el premio Nobel Gabriel García Marquez  como es la Fundación Nuevo Periodismo Iberoaméricano, que de manera decidida ha venido apoyando la carreta desde el principio.
Todos estos apoyos no bastaron, para que en uno de esos días aciagos en que quisieramos no habernos levantado, un grupo de empleados de la oficina de espacio público de la ciudad, pretendieron "llevarse" la carreta, porque estaba perturbando el libre tránsito de los "turistas" con su "venta" de libros. la protesta de los lectores habituales no se hizo esperar, porque sepa usted, que la "Carreta Literaria Leamos", ¡No vende libros!. sencillamente le proporciona a los transeúntes alimento para el intelecto.
La Carreta Literaria Leamos, salió del parque en esa oportunidad, ese día no regresó pues la actitud de los funcionarios del gobierno, grotesca y brutal por cierto, hirió la sensibilidad del lector. Sin embargo su salida temporal del parque en esa mañana, lo condujo a otras "salidas" esta vez a los certámenes mas importantes del libro en latinoamérica, Bogotá, México, Buenos Aires, y las escuelas primarias de la ciudad de Cartagena, donde con la participación de personajes importantes de la ciudad, se promociona la lectura.
Para enterarse de las anécdotas y peripecias que ha pasado Martín Murillo Gómez, para posicionar la Carreta Literaria Leamos, este 24 de agosto se hará el lanzamiento de las memorias de esta aventura en el libro "Una Carreta que no es Carreta"  en el salón Daniel Lemaitre de la Cámara de Comercio de Cartagena. para que disfrute de ¡El Placer de leer..., Desde una Carreta.!  

SHOW MERCANTIL

Por
Mauricio Castaño
Historiador mauriciojota@yahoo.es

La golpiza del director técnico de fútbol Hernán Darío o el Bolillo Gómez dada a una mujer, pone de relieve la reivindicación femenina que en las últimas décadas o incluso siglos, se ha venido librando. La polémica generada no puede tomarse como un despertar de la movilización social, ni mucho menos de un despunte de una moralidad o ética ciudadana.
Ya quisiéramos que así fuera. Hay más bien en todo esto un tema mediático, cuyo personaje público ha protagonizado un acto de intolerancia y de agresión contra la fémina que le increpó. Aquel se dejó guiar por la misoginia: “¡Mujeres! ¿Habéis dicho mujeres? No olvides el látigo”
Llama la atención los datos de Medicina Legal sobre la radiografía en Colombia. El año anterior 51.182 mujeres fueron agredidas por su pareja, esto equivale a que cada diez minutos se da una agresión, y diario son 140 casos. La estadística en el Distrito Capital de Bogotá habla de 7 mil denuncias de mujeres maltratadas, de las cuales en sólo 23 se dictaron condenas. Y sobre los verdugos, tienen que ver mucho los varones de la fuerza pública, es decir, hombres diestros en el manejo de armas y en la disciplina bélica. Y sobre el tiempo en que más se disparan las agresiones son el día de la madre y del padre, la Navidad y el fin de año.
Claro que no puede faltar el ingrediente etílico. La agresión va escalonando, se pasa de las agresiones físicas a las golpizas hasta llegar a los asesinatos. Y una gran conclusión sobre el común denominador de las víctimas mujeres: la Sumisión. Fácilmente son disuadidas cuando el rigor de la ley va a entrar a castigar una conducta violenta. Bien sea por esa mala consejera cultura que dice que «porque te quiero te aporreo» o bien porque «el amor puede con todo». Entonces viene otra expresión característica: impunidad. Explicable, también, por la condición de sometimiento del machismo o por la dependencia económica a las que ellas están sometidas.
Lo criticable en los Mass Media, no es su incuestionable capacidad de influir o de modelar una determinada conducta que se quiere promover, pues es una facultad de la inventiva humana. Sí es criticable la explotación de show mediático, que hacen de temáticas protagonizadas por personajes de la farándula o de la vida pública. Estos temas puestos en la palestra pública, no son surgidos o impuestos por una consciencia ciudadana que ha interiorizado unas conductas de comportamiento, que dicen de la dignidad humana. Surgen más bien de la razón mercantil de los media para garantizar su buen rating, no importa si educa o no, o si genera una consciencia crítica. Pero una cosa sí es segura: idiotizan.
La ex reina Valerie Domínguez y el Bolillo Gómez, bien sirven de ejemplo de cómo sus estupideces o agresiones cometidas, en lo particular de éste último, sirvieron además de bobos útiles para alimentar la cosa vana y pasajera en los shows mediáticos. Es de amplio conocimiento que la corrupción desde hace mucho rato carcome a Colombia, al igual que la violencia intrafamiliar. Al menos aquella ex reina hoy está pagando el precio de tener una imagen negativa, la cual también necesitan vender los medios, pues en el mundo de lo malo y lo bueno, el contrario refuerza a su opuesto. Vendemos de todo. Hasta la basura la convertimos en lucro en este mundo de capitalismo. Es posible que estén pagando el precio de la gloria, en este globo en donde nada es gratuito.

Tomado de Semanario Virtual Caja de Herramientas Edición N° 00268 – Semana del 19 al 25 de Agosto de 2011