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Cartagena de Indias, Bolívar, Colombia
Abogado - Gestor Cultural

viernes, 29 de julio de 2011

EL PATAKI DEL GRIOT

Por Franklin Howard Ortega

EL SILENCIO DEL GRIOT

El griot recostado sobre sus espaldas gastadas,
guardó silencio y calló para siempre. Antes, otros griots vinieron desde las montañas, de las llanuras, de los desiertos, de los lagos, de los ríos de África y encarnaron en él y ledictaron el pataki de los acontecimientos de los ancestros que navegan en el tiempo. Entonces, el ungido dijo:

“En los años 1600/ cuando el tirano mandó /las calles de Cartagena/aquella historia vivió./Cuando aquí/llegaban a esos negreros/africanos en cadena/besaban mi tierra, esclavitud perpetua.

Su voz es la voz del cimarrón amante de la libertad, la voz del palenquero libre, del arrochelado que busca la identidad de os ancestros; es la propia de todas las lenguas: del patois, del inglés, del portugués, desde Estados Unidos y el Caribe hasta la Argentina. La razón es que:

“Un matrimonio africano, /esclavo de un español, / él les daba muy mal trato/ y a su negra le pegó. /Y fue allí /se rebeló el negro guapo/como venganza por su amor/y aún se escucha en la verja/no le pegue a la negra.

El cantaba desde el tanque vació en la loma de Nariño, antes de llenarlo de agua para la cocina de la abuela, afectuosa sustituta de de Ángela, la madre abandonada: es la historia circular de estar siempre al servicio del poderoso, aunque esta vez por pocos pesos, grillete que sujeta a la miseria, en el siglo veinte, como en los años mil seiscientos: es el mito de la democracia, el mito de la libertad. El griot reescribe la historia en su voz de acordes singulares. Es la resistencia negra a la infame opresión.

Las polleras de las hembras, siempre abanicando su parábola vital, las busca, las encuentra, las reencuentra tras el abandono; están ligadas a su existencia, cambiando nombres, rostros y colores de las etnias diversas.

El humo maldito que cocina voluntad, que ahúma el cerebro. No, no es el humo americano que sella la paz de los algonquinos, de los piel roja, el cohiba de los taínos que aprendieron a tabacar los invasores europeos. Era de otra parte, vino de Asia, reforzado en la callejuela viciosa con otros aditamentos mortales. Vuelve y juega.

Llegó el momento de fugarsele a la candela desde el Hospital Universitario de Cartagena. Fue el momento escatológico:

“Claro,claro/muéstrame el camino claro,/nos dio la luna,/también el sol/ pa´darnos claro./Ay mi Dios, bendito papá,/que bonito el camino que me has elegido,/yo te amo…/Ay mi Dios , bendito papa´,/Ay mi Dios, mi rito te elevo/Ay Señor la vida te debo.

El griot duerme su siesta eterna. El centurión en su viaje onírico, recorrela noche con escalas: va descalzo de ropajes,corre viringo, como los antiguos atletas, va por la antigua sabana desértica del Sahara, en Namibia su voz compite con el viento endar forma a las dunas del desierto ; va por el Kalahari y ahora sube las alturas níveas del Kilimanjaro guiado por Olofi, al encuentro con el Padre Oludumare. Canta Joe, canta cumbia, canta chande, canta soca, canta blues, canta guaracha con buen salsa hasta que los orishas y loas azoten baldosa.

Lo hiciste bien viejo man.

martes, 26 de julio de 2011

HASTA PRONTO CENTURIÓN DE LA NOCHE..., ¡JOE PARA SIEMPRE, INMORTAL!


Por
Guillermo Correa Mosquera

Los habitantes de las polvorientas calles del Barrio Nariño (Lo Amador) en las faldas del cerro de "La Popa" en Cartagena de Indias, nunca imaginaron que en su seno nacería una estrella que brillaría con luz propia, enorgulleciendo la patria colombiana. El Centurión de la Noche, Álvaro José "Joe" Arroyo González, se ha marchado..., ¡a la Inmortalidad!.

El 1 de noviembre de 1955, llegó a la familia de Ángela González y Guillermo Arroyo, Álvaro José un niño que tiempo después, se convertiría en gloria para su familia y la comunidad en la cual había surgido. Desde muy pequeño mostró sus capacidades para la interpretación de las canciones de los artistas del momento, y las entonaba con la cabeza dentro de las latas vacías, una vez que terminaba de acarrear el agua para que su madre realizara los quehaceres del hogar, a estas alturas, su padre el "Negro Chombo" ya se había marchado abandonando el hogar. Estas dotes fueron conocidas por Victor "El Guachi" Meléndez, cantante de base de uno de los clubes nocturnos en la zona de tolerancia de Cartagena llamada Tesca, donde para la época se presentaban a diario orquestas, para amenizar las fiestas que los navegantes de paso por Cartagena, solían realizar para acompañarse en sus días de asueto, con las damas de la noche. Contaba el niño con tan solo ocho años de edad, cuando entraba coleado a estos sitios.
Lo curioso es que además hacía parte del coro de La Catedral, donde fue la voz lider, hasta cuando se descubrió que en las noches, dejaba la música sacra, para entonar los temas de Cortijo con Ismael Rivera, Willie Colón entre otros, esta incompatibilidad "moral" le ocasionó la expulsión del coro y del colegio, lugar donde nunca entendieron, que los cien barras(pesos), que se ganaba cada noche, cantando con los "Seven del Swing" eran parte del sustento de su familia.
Definitivamente la vida del "Joe" se desarrollaría en los escenarios, luego de grabar por primera vez un larga duración titulado "Hasta la Madrugá" con la orquesta del maestro Manuel Villanueva, y cantar con la orquesta "La Protesta" de Cástulo Boiga, su firme decisión fue abrazar el mundo de la música, contrario a los sueños d su madre, que anhelaba verlo graduado como Abogado. Vino luego su consagración con la orquesta del maestro Julio Ernesto Estrada "Fruko" , con quien graba su primera composición "Tania", tema que se convirtió en el éxito del álbum y de la Orquesta para esa temporada, desde ese momento nace en él la idea de crear su propia Orquesta, y luego de cantar con "The Latin Brothers", "Los Líderes", en 1981 su sueño se cristaliza con el surgimiento de "Joe Arroyo y su Orquesta La Verdad" con la cual recorrió el mundo y se mantuvo hasta su viaje final.
El Joe y la música Folclórica del caribe colombiano
Un 24 de septiembre cuando nos encontrábamos celebrando la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes en el parque Apolo del barrio El Cabrero de Cartagena de Indias, con la presentación de grupos de gaitas, apareció el Joe, buscando a Luchito González, un gaitero reconocido, para grabar un homenaje a Estefanía Caicedo, folclorista reconocida de la ciudad de Cartagena, Luchito le presentó a una de sus pupilas Mayte Montero, quien se iniciaba en el mundo de la música con gran talento, con la percusión del hijo de Estefanía Victor Medrano Caicedo "El Docto", se grabó esta producción y a partir de ese momento La Verdad construye sus temas con el sonido de la música popular tradicional del caribe colombiano, y es así como Bullerengues, Chandés, Gaitas, Cumbias entre otros fueron conocidos y creados por Joe Arroyo. De estos trabajos existe una anécdota que tomamos de un artículo de Sarmiento Coley, publicado en El Heraldo de Barranquilla, “... se ganó el trofeo en el concurso Mundial de la Salsa en el Madison Square Garden de Nueva York. El empresario Ralph Mercado le advirtió que tenía que tocar sólo salsa, pues: –si sales con tus discos de verbena carnavalera, te tiran latas vacías. Joe salió juicioso con los tres primeros temas salseros, pero el cuarto tema fue el sabroso fandango A mi Dios todo le debo. Contrario a las predicciones de Mercado, todo el coliseo cantó y bailó el disco con el Joe. La gente lloraba y le sacó pañuelos. Lo bajaron en hombros y por eso ganó el concurso”.
Hoy es martes 26 de julio de 2011, a las 7:00 a.m, hora de Colombia, en la clínica La Asunción de Barranquilla a causa de un paro cardiorrespiratorio producto de una falla multiorgánica (tensión alta, infecciones, problemas renales) que lo habían mantenido en cuidados intensivos desde el lunes 27 de junio del mismo año, el gran "Joe Arroyo", El Centurión de la Noche, emprende su viaje hacia la inmortalidad, en los corazones de todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo y compartir con él momentos de su vida musical, ahora brilla su estrella con luz mas fuerte, porque si bien no tendremos su presencia física con nosotros, a través de su música lo tendremos siempre presente, entonando sus cantos, que desde la inmensidad retumbarán en los confines del universo, ahora, cuando el centurión de la noche ha emprendido su viaje a la..., Inmortalidad.